Cómo preparar tu sistema de tuberías para el invierno en Mallorca
Cuando se piensa en preparar las tuberías para el invierno, es fácil imaginar climas mucho más duros que el de Mallorca. Aquí no suele haber heladas prolongadas, pero esa aparente suavidad esconde un problema propio: la variabilidad. En pocas horas se puede pasar de una tarde templada a una noche fría con viento de tramontana, y esos cambios bruscos de temperatura y humedad son precisamente los que más desgastan una instalación que, durante buena parte del año, no necesita ningún cuidado especial.
El primer punto a revisar son las tuberías expuestas al exterior: las que discurren por fachadas, patios, terrazas o zonas ajardinadas sin protección. Aunque las temperaturas rara vez bajan de cero en la costa, en zonas de interior o de mayor altitud sí pueden producirse noches con temperaturas cercanas a la congelación, especialmente en tramos de tubería fina o mal aislada. Un aislante térmico sencillo, o al menos una protección frente al viento directo, reduce mucho el riesgo de que el agua se enfríe en exceso dentro del tubo y de que aparezcan microfisuras por la dilatación y contracción del material con los cambios de temperatura.
Los grifos exteriores merecen atención especial. Es habitual que durante el verano se usen a diario para riego, piscina o para lavar el coche, y que en invierno queden completamente olvidados durante semanas. Antes de que lleguen los primeros fríos, conviene cerrar la llave de paso específica de esos grifos si la instalación lo permite, y purgar el agua que quede en el tramo final para evitar que una noche especialmente fría deje agua estancada dentro de una válvula que luego se agriete. Revisar también las juntas y el estado de las mangueras evita sorpresas cuando se vuelvan a usar en primavera.
Otro momento clave es antes de una ola de frío puntual, algo que en Mallorca puede ocurrir con entradas de aire polar o episodios de viento del norte. En esos días conviene comprobar que no haya fugas activas ya existentes, por pequeñas que sean: una gotera que en verano apenas se nota puede convertirse en un problema mayor si el agua que se acumula alrededor de una tubería se enfría bruscamente. Aprovechar los días templados para revisar el estado general de la instalación, detectar humedades en paredes o bajo fregaderos y sellar pequeñas fugas es mucho más barato que reparar una avería en pleno temporal.
Un caso particular en la isla son las segundas residencias y las viviendas de temporada, que en invierno pueden quedar cerradas durante semanas o meses. En estos casos, dejar el sistema de agua completamente parado sin ninguna revisión previa no es buena idea: conviene purgar los circuitos que no se van a usar, comprobar que la llave general esté en buen estado y, si la vivienda va a estar deshabitada mucho tiempo, valorar cerrar el suministro principal para evitar que una fuga no detectada cause daños importantes durante la ausencia de los propietarios.
En Tuberías y Aljibes llevamos más de catorce años atendiendo instalaciones en toda la isla, tanto en primeras como en segundas residencias, y sabemos que la mayoría de los avisos urgentes de invierno se podrían haber evitado con una revisión preventiva en otoño. Dedicar una tarde a comprobar tuberías expuestas, grifos exteriores y posibles fugas antes de que llegue el frío es la forma más sencilla de evitar sustos y de llegar a la primavera sin sorpresas desagradables.
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